Conocer la propia emocionalidad
Autor: Gabriela Conti
En la formación académica del músico están contemplados eficientemente todos los aspectos teóricos, musicales e interpretativos que éste necesitará para de-sempeñarse profesionalmente. Sin embargo en el área del trabajo emocional no se han implementado hasta ahora materias curriculares que permitan al estudiante arribar a un conocimiento cabal de su propia emocionalidad, verdadera herramienta y nutriente para el arte
Dada la necesidad de este tipo de trabajo y gracias a la apertura e interés de los directivos de algunas de las prestigiosas instituciones públicas argentinas, se han creado talleres, charlas abiertas y seminarios que sirvan a estos fines.
Realizando trabajos con las emociones comprendemos que el sufrimiento emocional (miedo, competencia, vergüenza, envidia, etc.) en momentos de estar frente al público desarrollando nuestra labor artística, no es algo impreciso, algo así como un fantasma. La incomprensión sobre el fenómeno lo hace aparecer como tal, como algo a controlar, algo que no podemos precisar adecuadamente. Metafóricamente podríamos decir que es como ver fuera de foco.
Los síntomas mas comunes son la angustia, la ansiedad, intentos de control, que se transforman en descontrol, caos interno, desorganización, parálisis, etc. en la mayoría de los casos combinadas con sensaciones físicas como temblor en la parte del cuerpo que más afecte a nuestro instrumento; sensación de falta de apoyo, respiración agitada, corazón que tiende a acelerar los latidos, garganta cerrada, tensión corporal, su-doración excesiva.
Normalmente las soluciones posibles para este tipo de padecimientos tienen que ver con “ignorar el fenómeno”, “pensar que nada malo puede suceder”, “adoptar actitudes combativas”, “desvalorizar la situación que estoy próximo a enfrentar”, “no comentar con colegas ni maestros esto que me sucede”. Quienes alguna una vez hemos experimentado displacer o sufrimiento en el momento de exposición escénica, también sabemos que estas soluciones no aportan una resolución real al problema sino que constituyen un simple paliativo para afrontar una situación. Pero si tomamos la vía de la comprensión intelectual y vivencial del fenómeno encontraremos allí las herramientas para su resolución.
El libro Afinando las Emociones no pretende ser un estudio o una reflexión desde la psicología, ni mucho menos una herramienta terapéutica. Simplemente es un modelo didáctico para el músico y su problemática profesional y para el docente de música. Modelo que parte de la experiencia en escenario y de la reflexión de quien lo escribe, para aportar aquello que pueda resultar útil en situaciones que se repiten cotidianamente en la vida de profesionales y estudiantes.
Dado que esta nueva modalidad de trabajo no se ha expandido aún por las provincias de nuestro país y considerando la dificultad para personas del interior de viajar hasta Capital Federal para tomar los distintos cursos y seminarios que se imparten y teniendo en cuenta el pedido expreso de algunos directivos de diversasinstituciones, es necesario poner al alcance de estudiantes y profesionales de la música este trabajo, en un formato de Seminario Intensivo. Durante el corriente año se impartieron estos cursos en forma de Jornadas Intensivas en el Casal de Catalunya de Buenos Aires, en el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires, y también se dictan clases individuales.
Esta nueva modalidad docente que contempla los aspectos emocionales del músico, ha dado un nuevo giro durante el último año, dando lugar al nacimiento de una técnica de trabajo que pretende instrumentar a los artistas para equilibrar su sistema pudiendo disponer de mejor manera de sus saberes innatos y adquiridos.
La técnica de Autorregulación Integral para Músicos tiene como objetivo ayudar a que el artista explore y genere un desarrollo parejo en las áreas que sustentan su tarea frente al público: emocionalidad, conciencia, cuerpo-espacialidad y sensibilidad.
Por Gabriela Conti.
Revista - Universidad Nacional de San Juan - Argentina - Nov.-Dic. 2006 - Año III - Nº 25
En la formación académica del músico están contemplados eficientemente todos los aspectos teóricos, musicales e interpretativos que éste necesitará para de-sempeñarse profesionalmente. Sin embargo en el área del trabajo emocional no se han implementado hasta ahora materias curriculares que permitan al estudiante arribar a un conocimiento cabal de su propia emocionalidad, verdadera herramienta y nutriente para el arte
Dada la necesidad de este tipo de trabajo y gracias a la apertura e interés de los directivos de algunas de las prestigiosas instituciones públicas argentinas, se han creado talleres, charlas abiertas y seminarios que sirvan a estos fines.
Realizando trabajos con las emociones comprendemos que el sufrimiento emocional (miedo, competencia, vergüenza, envidia, etc.) en momentos de estar frente al público desarrollando nuestra labor artística, no es algo impreciso, algo así como un fantasma. La incomprensión sobre el fenómeno lo hace aparecer como tal, como algo a controlar, algo que no podemos precisar adecuadamente. Metafóricamente podríamos decir que es como ver fuera de foco.
Los síntomas mas comunes son la angustia, la ansiedad, intentos de control, que se transforman en descontrol, caos interno, desorganización, parálisis, etc. en la mayoría de los casos combinadas con sensaciones físicas como temblor en la parte del cuerpo que más afecte a nuestro instrumento; sensación de falta de apoyo, respiración agitada, corazón que tiende a acelerar los latidos, garganta cerrada, tensión corporal, su-doración excesiva.
Normalmente las soluciones posibles para este tipo de padecimientos tienen que ver con “ignorar el fenómeno”, “pensar que nada malo puede suceder”, “adoptar actitudes combativas”, “desvalorizar la situación que estoy próximo a enfrentar”, “no comentar con colegas ni maestros esto que me sucede”. Quienes alguna una vez hemos experimentado displacer o sufrimiento en el momento de exposición escénica, también sabemos que estas soluciones no aportan una resolución real al problema sino que constituyen un simple paliativo para afrontar una situación. Pero si tomamos la vía de la comprensión intelectual y vivencial del fenómeno encontraremos allí las herramientas para su resolución.
El libro Afinando las Emociones no pretende ser un estudio o una reflexión desde la psicología, ni mucho menos una herramienta terapéutica. Simplemente es un modelo didáctico para el músico y su problemática profesional y para el docente de música. Modelo que parte de la experiencia en escenario y de la reflexión de quien lo escribe, para aportar aquello que pueda resultar útil en situaciones que se repiten cotidianamente en la vida de profesionales y estudiantes.
Dado que esta nueva modalidad de trabajo no se ha expandido aún por las provincias de nuestro país y considerando la dificultad para personas del interior de viajar hasta Capital Federal para tomar los distintos cursos y seminarios que se imparten y teniendo en cuenta el pedido expreso de algunos directivos de diversasinstituciones, es necesario poner al alcance de estudiantes y profesionales de la música este trabajo, en un formato de Seminario Intensivo. Durante el corriente año se impartieron estos cursos en forma de Jornadas Intensivas en el Casal de Catalunya de Buenos Aires, en el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires, y también se dictan clases individuales.
Esta nueva modalidad docente que contempla los aspectos emocionales del músico, ha dado un nuevo giro durante el último año, dando lugar al nacimiento de una técnica de trabajo que pretende instrumentar a los artistas para equilibrar su sistema pudiendo disponer de mejor manera de sus saberes innatos y adquiridos.
La técnica de Autorregulación Integral para Músicos tiene como objetivo ayudar a que el artista explore y genere un desarrollo parejo en las áreas que sustentan su tarea frente al público: emocionalidad, conciencia, cuerpo-espacialidad y sensibilidad.
Por Gabriela Conti.
Revista - Universidad Nacional de San Juan - Argentina - Nov.-Dic. 2006 - Año III - Nº 25











